“Las personas, incluso cuando no tenemos autonomía, tenemos identidad”

17/12/2019

“Las personas, incluso cuando no tenemos autonomía, tenemos dignidad, unos hábitos repetidos que generan bienestar. No es algo exigible, no es universal, pero es único y nos hace felices”. Con estas palabras, la profesora de Bioética de la Universidad de Deusto y Doctora en Derechos Humanos Marije Goikoetxea defendió la necesidad de perseguir “una ética de máximos, la que pretende la felicidad de las personas”, en el trato diario de las personas con malestar psíquico.

En su conferencia, la última del ciclo ‘La sociedad del malestar’, organizado por Fundación INTRAS con la colaboración del Ayuntamiento de Valladolid, Goikoetxea se mostró convencida de que los profesionales de la salud mental “damos apoyo no para una vida sino para una biografía”, por lo que es necesario “cambiar el círculo”: del “vicioso” de “ver primero los límites de las personas” al virtuoso, el que “reconoce la dignidad”.

Así, la psicóloga y teóloga abogó por un “enfoque” centrado en “ver que capacidades tienen las personas para hacer lo que quieran” y “no tanto en sus limitaciones”. “Tenemos que decidir con la persona cuál es su proyecto de autorrealización, su viaje, y que apoyos necesita para conseguirlo”, matizó Goikoetxea, quien estuvo acompañada en su charla por la directora de calidad y miembro del comité ético de INTRAS, Loreto Cantero, y la directora técnica de la entidad, Teresa Orihuela.

En ese trato con las personas, la profesora insistió en que “un buen modo de mirarlas” es “reconociendo fundamentalmente lo que aportan, lo que son capaces de dar”. “Todo ser humano es igual de valioso y digno y esa dignidad hace que nos merezcamos que nos traten bien, como seres valiosos”, añadió Goixoetxea, para quien “los caminos del reconocimiento de la dignidad” pasan por “reconocer la identidad como algo personal y único”, “reconocer las capacidades, los logros y las aportaciones”, “reconocer los derechos” y “reconocer que las personas son capaces de amar y de aportar”.

Por último, Marije Goikoextea distinguió entre “técnicos” y “profesionales”, tanto en general como en el campo de los servicios sociales. “El técnico es quien hace las cosas técnicamente bien, mientras que el profesional, una palabra que viene de ‘prometer’ y ‘profesar’, hace bien las cosas para que sean buenas para las personas”, por lo que en este segundo caso son necesarias “habilidades éticas para saber lo que es bueno para la persona”.

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